Me gusta cuando una novia me propone un ramo diferente, es un reto y supone la búsqueda y el descubrimiento de flores nuevas. Silvia quería un ramo pequeñito, en tonos verdes, blancos, naranjas, rojos… y con una ligera caída. «Un ramo discreto pero coqueto«, eso es lo que buscaba Silvia y creo que lo logramos.







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