Será una tontería, pero me apetecía mucho decorar el arco de la iglesia del pueblo donde vivo, Torrelodones. Además, la entrada a la iglesia es muy bonita y sabía que podía quedar un arco precioso. Junto con Patricia, la novia, elegimos tonos suaves y un poco invernales. Las flores que pusimos fueron eucalipto, hortensias, claveles y proteas, una flor exótica enorme, que me tiene enamorada.







Deja una respuesta